Recuerdos desde Valencia

En estos momentos de recuerdos, me viene a la mente el día en el que el Papa Juan Pablo II anunció que Valencia sería la sede del V Encuentro Mundial de las Familias. Junto con la alegría de la noticia, presentíamos que la edad y condiciones físicas del Papa le impedirían asistir al Encuentro.

El día 2 de abril de 2005 el hoy beato Juan Pablo II fallecía y en su funeral en la Plaza de San Pedro, un Cardenal con voz fina y suave y con gran profundidad hablaba del Papa mientras una Plaza y Via de la Conciliazione a rebosar gritaba “¡Santo súbito!”. Aquél Cardenal, Joseph Ratzinger, fue elegido Papa el 19 de abril y tomó el nombre de Benedicto XVI.

Mientras tanto en Valencia, la preparación del V Encuentro de las Familias avanzaba con la incertidumbre de desconocer si el recién nombrado asistiría. El ahora difunto Arzobispo Agustín Garcia-Gasco le preguntaba al también fallecido Cardenal López Trujillo: “¿lo organizamos con el Papa o sin el Papa?”. Dudábamos porque se el nuevo Papa no llevaría el ritmo viajero de su antecesor.

Al poco tiempo se anunció que Benedicto XVI asistiría en Colonia al encuentro con los jóvenes, la JMJ, y aquí comenzó la esperanza de su posible presencia en Valencia.

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Pero ciertamente existía un problema que ya he narrado alguna vez: el gobierno que había invitado al Papa a venir a Valencia ya no gobernaba y, además, el Papa invitado había muerto. En una visita que el entonces Presidente de la Generalitat, Francisco Camps, hizo al Vaticano, un responsable de la Secretaria de Estado se lo dijo así de claro. El Presidente Camps, cuando salió de allí se enteró que el Rey Juan Carlos I iba a encontrarse con el Papa en Castellgandolfo ocho días después. Habló con él y fue el Rey quien, una semana más tarde, invitó directamente al Papa en nombre del Reino de España en su encuentro. El Rey se lo anunció a los periodistas a la salida. Y por fin, el propio Papa en una reunión en El Vaticano con los responsables de las familias, confirmó que acudiría a Valencia al V Encuentro Mundial.

La de Valencia fue la primera visita al extranjero del Papa Benedicto XVI tras visitar su tierra. Todos recordamos los actos preparatorios y la ilusión de los valencianos para acoger a los peregrinos. Quienes tuvimos la suerte de estar en el Aeropuerto de Manises asistimos con emoción al aterrizaje del avión papal y a las primeras aclamaciones de “Benedicto, Benedicto” en Valencia. Una banda de música entonaba el pasodoble Valencia y el Papa, acompañado por los Reyes y el Presidente del Gobierno de España, saludaban a quienes acudimos a aquél acto. Subió al Papamóvil y realizó el recorrido con las cunetas llenas de gente. Al pasar por Xirivella paró un momento el vehículo y bendijo el cambio de ubicación del crucero y Ermita de la Virgen de los Frutos que había bendecido su antecesor en su venida a Valencia en 1982.

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Desde allí se trasladó a la calle Jesús. Fue un momento muy emotivo y difícil contemplar el sufrimiento de aquellas familias que habían perdido a sus seres queridos unos días antes en aquél accidente diabólico. De ahí a la Catedral y así podríamos seguir narrando todos y cada uno de los minutos que el Vicario de Cristo en la tierra estuvo con nosotros en Valencia y que ahora rememoramos con cariño.

En algún momento ya he contado la anécdota de la horchata. La probó por vez primera en el Arzobispado y le encantó. Después le enviamos más al Vaticano y la última vez que la ha probado, al menos que yo sepa, fue en la Nunciatura antes de ir al acto de Cuatro Vientos en Madrid.

Quiero acabar con una anécdota personal que me ocurrió con el Santo Padre en los Jardines de El Vaticano hace menos de un año. Tuve la oportunidad de estar muy cerca de él mientras rezaba el Rosario arrodillado delante de la pequeña gruta de la Virgen de Lourdes (qué casualidad, el día de la Virgen de Lourdes anunció su renuncia). Al finalizar, le saludé. Al decirle que era de Valencia me sonrió y dijo en italiano: “Come è bello e quanto importante è stata la visita di Valencia” por el Encuentro de las Familias. El Papa se acuerda con mucho cariño de aquellos días.

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Quisiera acabar con las mismas palabras que escribí en mi “muro” de Facebook al enterarme de su renuncia: “Oremos por Nuestro Santo Padre el Papa Benedicto y por quien le va a suceder”.