procurador

¿Qué es un procurador y cuales son sus funciones?

Un procurador es una persona que ha cursado estudios en Derecho y que está legalmente autorizada para representar a su cliente y realizar todo tipo de notificaciones que sean pertinentes ante los Tribunales en sus procesos judiciales.

Estas notificaciones pueden ser hacia el juzgado o hacia su cliente, asumiendo también la tarea de entregarlas al abogado que representa al mismo cliente.

Como dice Miguel Tubío, procurador de los juzgados de Córdoba, “los procuradores crean una línea de comunicación que tiene siempre un punto de vista práctico para impulsar todo tipo de procedimiento”.

Por otra parte, también llevan a cabo actuaciones dentro del ámbito del poder judicial para que todo lo relacionado con el caso se agilice. Es decir, tiene el poder de firmar documentos con la misma validez que si lo hiciese el propio cliente o el abogado, con el fin de agilizar trámites.

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En función del tipo de procedimiento judicial que tengamos o de si se trata de una asistencia privada o de oficio, la presencia del procurador será llevada a cabo o no. Esto se debe a que no en todos los juicios es obligatoria la presencia de un procurador para que pueda ser llevado a cabo.

Funciones de un procurador

Los procuradores tienen, como parte de su trabajo judicial, varias funciones que llevan a cabo de manera individual.

Estas funciones son específicas y diferentes entre sí y no todas necesitan de procedimientos judiciales para llegar a una resolución:

  1. Función de representación: los procuradores llevan a cabo labores de representación de tipo procesal en muchos y distintos tipos de procedimientos judiciales, ya sean en primera o segunda instancia. Podemos contratar procuradores que se hayan dedicado más a un tipo de procedimientos judiciales que a otros, en el caso de que queramos que sean “especialistas” en un tipo determinado.
  2. Función de seguimiento: cuando queremos realizar la liquidación y/o control de todos aquellos plazos de señalamiento, vencimientos o interponer recursos, también aparece la figura de un procurador. También están presentes en procedimientos de lanzamiento, embargos y/o subastas judiciales, por lo que podemos contratarlos para estar informados de los pasos que van dando nuestros procedimientos judiciales.
  3. Función de gestión: si estamos ante la necesidad de querer liquidar ciertos impuestos o tasas judiciales como son los AJD o los ITP, los procuradores puedes ayudarnos a agilizar todo tipo de papeleo y notificaciones que debamos hacer.
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Tenemos que tener en cuenta que para muchos procedimientos tenemos que hacer muchas diligencias diferentes ante distintas administraciones públicas, y la presencia de un procurador nos puede ayudar a no equivocarnos con las gestiones y hacer todo de manera más fácil.

Trabajo de un procurador

Funciones y diferencias entre un abogado y un procurador

Muchas veces escuchamos la palabra procurador relacionada con un procedimiento judicial pero no tenemos muy claro cuál es su papel. Esto se debe a que lo más utilizado o a lo que más solemos recurrir inconscientemente es a un abogado.

Pero no somos del todo conscientes que, ambas figuras, son fundamentales y tienen un papel importante en el buen desarrollo de un juicio. Es por ello por lo que veremos a continuación cuáles son exactamente las funciones de un procurador y las diferencias entre su papel y el de un abogado dentro de un procedimiento judicial.

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Para ello es conveniente que nos centremos, primeramente, en la figura únicamente del procurador y en sus funciones.

Diferencias ente procurador y abogado

Procurador vs Abogado

Una vez comentadas las funciones de un procurador, queda en el aire saber cuándo sería el momento de intervención de un abogado y de un procurador si ambos se encuentran en el mismo proceso judicial. ¿Tienen los mismos estudios? ¿Actúan en los mismos procedimientos?

A continuación veremos las principales diferencias entre un procurador y un abogado, comenzando por sus funciones dentro de un proceso judicial.

  1. Un abogado tiene como principal función la ejecución de la defensa de su cliente durante el proceso judicial, estudiar y elaborar todos los escritos y documentos relacionados con el proceso; mientras que el procurador sólo se encargará del traslado de toda la documentación necesaria y de todas aquellas notificaciones que se deriven del proceso.
  2. Otra diferencia es que, si hablamos de procesos judiciales civiles la presencia de ambos varía en cuanto a la obligatoriedad: debemos contar con un abogado en juicios donde la cantidad sea superior a 2.000 euros, no haya la petición de adopción de alguna medida urgente o suspensión de vistas. Por otro lado, tampoco tenemos la obligación de contar con un procurador ni en los casos anteriormente nombrados ni en casos que cuenten con asistencia judicial gratuita ni tampoco en procesos judiciales universales cuando sólo se limite a comparecencias.
  1. En los casos que se encuentren dentro de los procesos judiciales penales, los abogados serán siempre un derecho de las personas detenidas y, por lo tanto, si se acogen a ese derecho una obligación su aparición en ese juicio. Sin embargo, los procuradores sólo aparecerán si se decide abrir juicio oral y a petición de la persona que será juzgada, sino tampoco es una obligación sólo una necesidad.
  1. Si estamos ante un proceso judicial laboral, nos encontramos ante el único caso en el que tanto un abogado como un procurador no son estrictamente obligatorios. Sin embargo la utilización de un abogado se vuelve casi imprescindible debido a la complejidad de la materia laboral y la necesidad de conseguir entender todos los matices que se pueden llevar a cabo dentro del proceso judicial.
  2. Por último, si llevamos a cabo un procedimiento judicial de carácter contencioso-administrativo, estamos ante uno de los procedimientos más complicados ya que tiene dos vertientes: realizar las acciones contra un único órgano de manera unipersonal o contra un órgano que se encuentre colegiado, como por ejemplo la Audiencia Nacional.
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En este caso, la intervención de un abogado es obligatoria en ambas vertientes ya que necesitaremos una defensa bien estructurada. Si hablamos de un procurador y la cantidad de documentación necesaria, la obligatoriedad de contratar un procurador existe sólo si nuestro procedimiento se realiza contra un órgano colegiado.