El Faisán, Rubalcaba y los expedientes X

El pasado mes de marzo escribí un artículo y colgué un vídeo sobre este tema tan preocupante para España. Este asunto se ha visto agravado, más si cabe, con la consecución por parte del entorno de la alcaldía de San Sebastián y la diputación de Guipúzcoa. Algo impensable cuando yo formaba parte del Ministerio del Interior.

Todo esto, ¿a cambio de qué? Esta es una pregunta que Rubalcaba nunca ha contestado siendo Ministro del Interior.

A esta cuestión podemos sumar las dos que formulé en el vídeo que comentaba anteriormente:

¿Quién dio la orden política al Director General de la Policía para que se produjera el chivatazo?

¿De donde salió el dinero para pagar a los etarras?

Tres preguntas cuyas respuestas solo pueden ser proporcionadas por el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Democracia real, pactos y listas

Ya han pasado 24 horas desde que todos conocemos el resultado de las elecciones del pasado domingo 22 de mayo, donde el programa del Partido Popular ha sido apoyado mayoritariamente tanto a nivel autonómico como municipal.

Ahora, llega el momento de los pactos, las alianzas y la formación de mayorías que den estabilidad a los ayuntamientos y a las comunidades. Las Leyes que rige la democracia española, en la aplicación de la regla de d’Hondt, da la mayoría absoluta al partido que obtiene más concejales o diputados.

Hoy que hay mucha gente que está hablando en las plazas de los pueblos sobre una “democracia real” deberíamos establecer como principio general que la lista más votada es la que debe formar gobierno.

El Partido Popular ya ha dicho que está abierto a pactar y dialogar con todas las formaciones políticas, menos con el entorno de ETA de Bildu, con el propósito de que el programa del PP que ha obtenido el respaldo mayoritario puede llevarse a cabo porque es lo que han pedido los ciudadanos.

Por ejemplo, resultaría curioso que el castigo que los votantes han dado al PSOE en la Comunidad Valenciana, con un trasvase de votos a Compromís o Esquerra Unida, se conviertan en pactos entre esas dos fuerzas políticas con los socialistas para gobernar en los ayuntamientos. Estaríamos ante una perversión, eso sí democrática, de la voluntad popular que ha dado la espalda a los socialistas.

Si realmente creemos en esa “democracia real” tendremos que dejar que las listas más votadas conformen las mayorías porque su programa es el que han obtenido el respaldo y el apoyo de los ciudadanos. El resto de combinaciones, que pueden ser muy diferentes y por supuesto democráticas, estarían descafeinando el resultado de la democracia de las urnas.

El PSOE defrauda a la Comunitat Valenciana con Rubalcaba, Blanco y Jáuregui

Ya estamos en la precampaña electoral y, en sus primeros pasos, los socialistas ya han demostrado qué estrategia han elegido para la Comunitat Valenciana: la mentira, el insulto y el desprecio. Ese radicalismo parece que constituye la única forma que tienen para movilizar a su electorado y evitar el goteo incesante de sus votos hacia el centro y hacia la izquierda. Han decidido que tienen que demostrar con falsos argumentos, cada vez que aterrizan por la Comunidad, que todo lo que existe en esta parte de España es malo.

Sin ir más lejos, este domingo ha llegado un ministro contándonos historias sobre Libia, pero disfrazando sus palabras para esconder la verdad: que el Gobierno pacifista socialista nos ha metido en una guerra donde están muriendo personas inocentes. Y para enmascarar esa realidad no ha tenido ni el más mínimo rubor de llegar a Cullera a soltar improperios.

Parece mentira que sus marionetas del PSPV de Valencia no le recordaran al ministro Blanco que se encontraba a escasos 2 kilómetros, desde donde estaba vociferando,  del lugar donde él ha apoyado, con su voto en el Consejo de Ministros, la construcción de unas plataformas  petrolíferas. Precisamente, en ese lugar donde estaba desemboca el río Júcar que se vería gravemente perjudicado si hubiera salido adelante la propuesta que votaron los socialistas para que el agua se quedara en Castilla-La Mancha y no llegara a la Comunitat Valenciana. Una propuesta que los socialistas han vuelto a llevar al Congreso con el silencio y el beneplácito de Alarte y cia.

Esta fue la visita del domingo. El sábado, un señalado Alfredo Pérez Rubalcaba por el caso faisán abrazaba con efusividad al diputado Luna que desde la tribuna de las Cortes exhibió un documento policial que estaba bajo secreto de sumario. Quizá por eso Luna perdió el sobre, porque si hubiesen investigado hubiesen descubierto la mano de la persona que todo lo mueve. Quizá Rubalcaba le dio ese efusivo abrazo por no desvelar ante el juez quién le había dado el sobre.

Y por mucho que pasen los días, no se nos va a olvidar a todos los castellonenses, valencianos y alicantinos el insulto y el despreció que demostró el ministro Jáuregui cuando afirmó que en la Comunitat Valenciana vivíamos sin libertad como pasaba en el País Vasco.

Una vez más se demuestra que cuando el partido socialista no tiene ideas, ni proyecto, ni argumentos tiene que recurrir al dóberman. Ladrar, morder, aterrorizar a la población porque sabe que no pueden mirar a la cara a la gente de la Comunitat Valenciana. Nos ha quitado la financiación que nos corresponde, el agua que necesitamos, y así un largo goteo de agravios en los que el Gobierno socialista ha estado en contra de la Comunidad. Tan en contra ha estado que hasta los 3 socialistas que encabezaron las listas al Congreso de los Diputados los han quitado de sus puestos de ministros: dos se fueron, Sevilla y Bernat Soria, y a Fernández de la Vega se la quitaron de en medio. Hasta en eso ha defraudado a la Comunitat.

Juan Cotino. Zapatero en la UVI política

Nos han venido contando en distintos medios de comunicación que un sector del PSOE tuvo una fuerte pelea para que Zapatero cambiara el Gobierno. A mi entender, tan grande ha sido la pelea que no solamente les ha hecho perder las elecciones catalanas sino que el señor Vicepresidente primero y portavoz del Gobierno, Ministro de Interior, y el ojo y oído que todo lo ve, se ha transformado en el camillero general del Reino. Rubalcaba ha acabado trasladando en camilla a su antiguo jefe de filas a la UVI política.Y así lo hemos podido comprobar en diversas ocasiones, la más reciente la declaración, por primera vez en la Democracia, del estado de alarma.

Su última intervención en Valencia, el pasado fin de semana, tampoco ha tenido desperdicio. En ella ha venido a decirle a Jorge Alarte que vaya preparando el formulario para ingresar en la misma UVI política donde ha colocado a Zapatero.

Está claro que el señor “portavoz” del GAL, “amañador” de los pagos a ETA a través del bar Faisán, y de un sinfín de oscuros asuntos que poco a poco se irán conociendo, quiere transformarse en el presidente del Gobierno sin convocar elecciones.

La decisión de declarar el estado de alarma es otra de esas prerrogativas de Rubalcaba cuyo origen no ha sido la huelga de los controladores, sino lo que le está pasando al PSOE, que está creando una verdadera alarma entre los barones del partido.

Los que conocen la trayectoria política de Rubalcaba saben que está dispuesto a todo, por eso ahora le importa poco aparcar a Zapatero, a Fernández de la Vega, a Chaves y a quien se ponga por medio, con tal de realizar un nuevo “servicio” al partido que le permita entronizarse presidente del Gobierno por la puerta falsa. Esta técnica ya nos resulta algo familiar en Valencia, dado que el señor Luna también accedió así al puesto de portavoz del PSPV en les Corts, por la puerta falsa.

Tan sólo una recomendación: si los socialistas piensan, como dice la Ministra Pajín, que Zapatero es su candidato, que lo saquen de la UVI y que gobierne. Pero si creen que es otro quien debe presentar su candidatura, que convoquen elecciones y que la presente. La situación de tantas y tantas familias en paro, de tantos autónomos y pequeñas y medianas empresas que han tenido que abandonar su actividad, y el lamentable estado en que se encuentra la economía española nos obligan a ser tajantes y a decir bien alto que no podemos permitir ni un momento más que Fouché siga dirigiendo España entre bambalinas.