El otro lado del negocio: La fantasía del emprendedor

Hoy en día Internet, libros electrónicos, charlas y mucho más nos venden la idea de convertirnos en emprendedores, en personas libres, sin jefes, con nuestra propia corporación o negocio, siendo dueños de nuestro tiempo.

Muchos han logrado establecer sus negocios, por lo que no es sorprendente que deseemos seguir su ejemplo y ser exitosos, sin embargo, la dura realidad es que la gran mayoría de los negocios o ideas de negocios desaparecen rápidamente. En ocasiones desaparecen durante el estudio de mercado cuando apenas es una idea o bien, de forma catastrófica cuando ya hemos invertido.

El ideal optimista con el que te venden la idea de ser emprendedor es uno de los máximos peligros del emprendimiento. No debemos iniciar un negocio siendo pesimistas, pero tampoco debemos iniciarlo como si fuera la respuesta a todos los males, a todas nuestras preguntas existenciales, no. Ese es el primer error y por ello muchos emprendimientos fallan.

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Los patrones que más se repiten en emprendimientos que fracasan son:

Irracionalidad

Un poco de optimismo está bien, demasiada negatividad está mal. El secreto es mantener una mente racional a pesar de la emoción que da nuestra idea. Debemos evitar el exceso de optimismo pues debes tomar en cuenta que tu negocio puede fracasar y tener medidas para solventar cualquier situación negativa que se pueda dar.

Actúa racionalmente.

El éxito vende

Grandes emprendedores no lo eran en realidad. Se trataba de personas con pasión por una idea y que la desarrollaron por amor, no por negocio. El título “Emprendedor” fue agregado luego por gurús del negocio para vender la idea del héroe joven actual.

No tener un plan B

Se relaciona con el punto anterior, al vendernos la idea del emprendedor nos vendieron también la idea del chico que deja la universidad, lo vende todo para iniciar su negocio o aprovecha el campus para lanzar su marca. Si planeas emprender, ten un plan B, estudios o cursos que puedas utilizar para encontrar trabajo en caso que algo vaya mal.

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Negocios estables

Nos han vendido la idea que los emprendimientos informáticos al ser actuales representan la creatividad, la innovación y el cambio de paradigmas, lo cierto es que gran parte de la población sigue anclada en el pasado y según el Statistic Brain Research Institute, el 37% de los emprendimientos informáticos sobreviven al cuarto año mientras que las industrias tradicionales tienen una tasa de supervivencia del 56%.

Dejar el trabajo

Por regla general el trabajo, aún si nos agrada, termina cansando hasta a la mente más trabajadora y responsable. Hoy en día los millennials tienen una tasa de abandono de trabajos alarmante, bien sea porque su trabajo les cansa o porque buscan con mayores ansias “nuevas experiencias” que generaciones anteriores.

Estas ansias han sido aprovechadas por instituciones financieras, gurús del negocio y toda clase de sitios online que dicen vender la receta para el éxito. Estas instituciones venden expectativas muy altas a los jóvenes, los cuales, al encontrarse con la dura realidad, terminan deprimidos o tratando de sacar a flote una idea que no tenía futuro.

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Para evitar caer en estos hechizos, debemos de atarnos a la realidad, si, podemos amar nuestra idea y desear emprender, pero, debemos buscar expertos reales y anclarnos a varios planes que nos salven de la debacle en caso de fallar.