Democracia real, pactos y listas

Ya han pasado 24 horas desde que todos conocemos el resultado de las elecciones del pasado domingo 22 de mayo, donde el programa del Partido Popular ha sido apoyado mayoritariamente tanto a nivel autonómico como municipal.

Ahora, llega el momento de los pactos, las alianzas y la formación de mayorías que den estabilidad a los ayuntamientos y a las comunidades. Las Leyes que rige la democracia española, en la aplicación de la regla de d’Hondt, da la mayoría absoluta al partido que obtiene más concejales o diputados.

Hoy que hay mucha gente que está hablando en las plazas de los pueblos sobre una “democracia real” deberíamos establecer como principio general que la lista más votada es la que debe formar gobierno.

El Partido Popular ya ha dicho que está abierto a pactar y dialogar con todas las formaciones políticas, menos con el entorno de ETA de Bildu, con el propósito de que el programa del PP que ha obtenido el respaldo mayoritario puede llevarse a cabo porque es lo que han pedido los ciudadanos.

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Por ejemplo, resultaría curioso que el castigo que los votantes han dado al PSOE en la Comunidad Valenciana, con un trasvase de votos a Compromís o Esquerra Unida, se conviertan en pactos entre esas dos fuerzas políticas con los socialistas para gobernar en los ayuntamientos. Estaríamos ante una perversión, eso sí democrática, de la voluntad popular que ha dado la espalda a los socialistas.

Si realmente creemos en esa “democracia real” tendremos que dejar que las listas más votadas conformen las mayorías porque su programa es el que han obtenido el respaldo y el apoyo de los ciudadanos. El resto de combinaciones, que pueden ser muy diferentes y por supuesto democráticas, estarían descafeinando el resultado de la democracia de las urnas.