En estos días, como sucede forma periódica, se ha vuelto a reabrir el debate sobre el aborto con su prohibición en los casos de malformación fetal. Así se han escuchado de nuevo frases del tipo “nosotras parimos, nosotras decidimos”.
En mi opinión, como así lo hice siendo conseller de Bienestar Social del Consell a través del Programa Más vida, hay que centrar la cuestión en lo realmente importante: la vida. Hay que fomentar en nuestra sociedad una cultura de más vida.
La natalidad es una necesidad para nuestro futuro como sociedad y es necesario crear un ambiente social favorable a la mujer embarazada partiendo del reconocimiento a la madre. Las mujeres embarazadas deben percatarse del valor de la vida humana que llevan dentro, de que la vida de su hijo o su hija es digna de ser vivida.
Todos los seres humanos tenemos la misma dignidad y el mismo derecho a vivir con independencia de cuál sea nuestra situación. Por eso es importante ayudar a las mujeres embarazadas a sentir que el embarazado es algo bueno y positivo. En este sentido, es fundamental que desde las administraciones o entidades privadas se ayude a la mujer pese a que en estos momentos de crisis en algunos casos estas ayudas sean tan solo testimoniales.
Con respecto a las mujeres que decidan abortar, considero que debería ser obligatorio que vieran una ecografía de su hijo antes de decidir y se les planteen diferentes opciones y alternativas eficaces para el hijo que lleva en su seno.
La ley de protección a la maternidad que está en vigor en la Comunidad Valenciana parte del concepto de reconocer la vida desde el momento de la concepción, desde el momento en que un médico certifica el embarazo. Legalmente ya se trata de una persona con todos los derechos en lo referente a ayudas en aspectos sociales, educativos, sanitarios o económicos. También se ha aprobado una ley similar en Galicia y La Rioja. Sería interesante que el Gobierno de España impulsara una iniciativa legislativa en términos similares.
La solución a estos conflictos no es el enfrentamiento dialéctico o la disputa, sino el apoyo positivo y la ayuda que se le pueda prestar a la mujer embarazada. La solución es más vida.





01 ago 2012
Posted by Juan Cotino
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2 Comentarios
¿porque pueden decir si nosotras parimos, nosotras decidimos? Olvidan que existen tres personas implicadas en un aborto
1º la madre
2º el padre, pues tambien tendra derecho a opinar , el ha particimado en el embarazo
3º el nasciturus, hasta en epoca de los romanos se le tenia en cuenta ¿hoy porque no?
La idea de que vea a su futuru hijo en una foto de ecocrafia me parece sensato, entre otras cosas porque hay que tener presente al NASCITURUS.
Hola, estoy de acuerdo con usted en que hace falta una transformación de la sociedad actual, una apertura hacia la vida.
Sin embargo, no sé qué pensar respecto a lo de la obligatoriedad de ver la ecografía. Sé que se han aprobado leyes similares en los Estados Unidos, y al principio me parecieron bien (después de todo, ¿no dicen que la mujer debe tener toda la información?¿Acaso cuando van a hacerte cualquier otra operación, el médico no te explica detalladamente en qué consiste esta, mostrándote radiografías, etc. si es necesario?). Aquí el problema es que hay una realidad que no se quiere ver, a saber, que lo que hay dentro del útero de una mujer embarazada es un ser humano en desarrollo, y que, por tanto, el acto de acabar con su vida no es sino un asesinato.
Si obligamos a las mujeres a enfrentarse a esa realidad, habrá algunas que lo piensen mejor, y quizá entonces podremos salvar alguna vida. Pero habrá otras que seguirán adelante, puede que con gran remordimiento por su parte, y, en ese caso, habremos perdido una vida y arruinado otra.
Por otro lado, mientras el aborto sea considerado un derecho, cualquier medida de este tipo no deja de ser un parche. Hace falta plantarse y llegar a alguna conclusión: ¿qué es un ser humano y qué no lo es? Porque lo que no es posible es que la definición de lo que es y no es vida humana cambie alegremente según quién tenga el poder. No es algo que dependa de lo que piense la mayoría. Se trata de un hecho científico, por mucho que algunos quieran buscarle tres pies al gato. Hasta que no determinemos dónde está el límite, de un modo definitivo, sin ambigüedades, no estaremos dando más que palos de ciego.