17 feb 2012
Posted by Juan Cotino
3 Comentarios 
No todo está en crisis
Desde hace más de una década, cuando nadie hablaba de crisis económica, existían miles de artículos que hablaban de la crisis de la familia. Pronuncié conferencias y escribí artículos afirmando que lo que estaba en “recesión” era la sociedad, su sistema educativo, los mensajes a través de los medios de comunicación,… y que, sin embargo, precisamente era desde la institución familiar desde donde podríamos recuperar a esa sociedad.
Corrientes de opinión diversas han intentado desde hace años echar la culpa de todo a la familia, por lo tanto cuando comenzó la crisis actual no tardaron en vincularlas.
Hoy me sigo reafirmando en lo que dije en aquel momento, es evidente que la crisis se asienta en la sociedad, y que el núcleo familiar es un soporte importantísimo para el mantenimiento básico de tantas personas que no encuentran trabajo o que si lo tenían lo han perdido. Padres, abuelos, hermanos son apoyos unos de otros.
Y no es fácil hablar de esperanza ni hacer propuestas positivas, aunque sean a pequeña escala, ilusionantes. Y, sin embargo, creo que podemos y debemos hacerlas. Y hoy las haré en un aspecto muy concreto: las apuestas de apoyo a las familias, y especialmente a la crianza de los hijos.
Creo que es importante que los gobiernos apuesten por acciones que permitan a las familias sentir la colaboración y el respaldo de las administraciones en sus problemas diarios, cotidianos.
Y no crear una cultura desde las administraciones del “todo vale” en la familia como es el caso de lo que ha ocurrido en los últimos tiempos respecto al aborto o en algunos ámbitos de la educación.
Incluso en tiempos de crisis, o quizás especialmente en ellos, hemos de hacer un esfuerzo por diseñar nuevas políticas en beneficio de las familias; y las propias familias hemos de adaptarnos e incluso sacar provecho de estas nuevas situaciones. Aquello de “hacer de la necesidad, virtud” es clave en estos días.
Conociendo sobradamente la difícil situación de las empresas, no es de locos pensar en una apuesta por los horarios flexibles acordes con las distintas situaciones familiares, es ahora cuando precisamente se pueden acometer estas medidas que redundan en beneficio de la familia; o incentivar la jornada continua cuando sea posible, agrupando el trabajo que haya y dando más tiempo para la convivencia familiar, para las relaciones con los hijos, para la atención a los más mayores; …
Si la realidad en la que nos vemos ha cambiado, deberemos cambiar nuestras pautas de trabajo y relaciones, y redistribuir nuestros esfuerzos, tiempos y mermados ingresos.
La familia está demostrando ser en nuestro país el colchón donde descansan las situaciones extremas y las tensiones externas, por lo que deberemos, todos, mimar ese punto de encuentro lleno de solidaridad y convivencia.
Imaginación en las políticas (que no siempre necesitan de dinero) y voluntad para su eficaz aplicación serán necesarias para reforzar esa hermosa red que es la familia en la que todos encontramos sostén y que los gobiernos y la propia sociedad deben cuidar hoy y siempre.




























3 Comentarios
Todo lo que sea para favorecer y facilitar la conciliación laboral-familiar bienvenido será. Pensar de momento es gratis, es una lástima que no lo hagamos más a menudo.
Un abrazo
Dichoso el hombre que tenga llena su aljaba, no temerá cuando lleguen los enemigos.
La familia es la esencia de la existencia. La familia es una red fundamental en la vida. En estos días he tenido que despedir a mi gran puntal, a mi gran apoyo que ha sido mi querida madre… Me ha enseñado todo lo que soy. Me ha enseñado a trabajar, a luchar, a querer a los hijos, a la familia, a ser honesta… Mi gran ejemplo se ha ido pero se ha quedado conmigo. Y su lema, aunque suene rudo, ha sido efectivo en sus enseñanzas: Mi madre siempre me decía a la hora de trabajar: “Más vale que digan SOO! que no ARREE!! Doy gracias a Dios por la familia tan maravillosa que me ha dado…