18 may 2013
Posted by Juan Cotino
0 Comenatarios Fuente: Artículo publicado edición impresa ABC Comunidad Valenciana 18/05/2013 Enlace: ABC.es
JUAN G. | COTINO FERRER
Mucho se habla estos días de la financiación autonómica y del cumplimiento del déficit. Los valencianos planteamos que todos seamos iguales para poder cumplir de forma simétrica. Es decir, que si todos contáramos con la misma financiación nuestra Comunidad se encontraría por debajo de la media española en cuanto al déficit, cumpliendo con creces el objetivo marcado por el Gobierno de España.
Cuando hay presidentes de otras comunidades autónomas, del norte o del sur del país, que dicen que todos debemos ser iguales, yo les digo que sí, pero que paguen a los valencianos lo mismo que a los cántabros, a los extremeños, a los gallegos o a los catalanes. Si a nosotros nos hubieran abonado la media que han recibido por habitante otras autonomías, también podríamos decir ahora que nuestro déficit es el de la media, o incluso inferior.
Si exigimos igualdad, igualdad en todo. Cuando en una carrera se parte de más atrás, es muy difícil alcanzar a los que salieron con ventaja. No se puede pedir igualdad en la meta mientras la salida no es la misma para unos y otros. No puede haber desigualdad en la aportación económica que recibe cada autonomía y al mismo tiempo reclamar homogeneidad en el déficit.
Por ello, mis propuestas son muy claras: en primer lugar condonación de la deuda (cuando se pueda) de 11.000 millones más los intereses que nos tenían que haber abonado en función del número de habitantes; segundo, que el nuevo modelo de financiación autonómica empiece a contar a partir del 1 de enero de 2014, y que la diferencia entre comunidades no supere los dos puntos porcentuales (actualmente esta diferencia entre Cantabria y la Comunitat Valenciana es de 25 puntos a su favor, y con el País Vasco es de 60 puntos).
Alabo la gestión que está llevando a cabo el Presidente de Galicia en la reducción de costes, pero también alabo el trabajo que realiza el Presidente Fabra y su gobierno. La única diferencia entre ambos es que partimos de realidades diferentes. Por eso es injusto que se nos exija a todas las comunidades por igual en el déficit cuando no hay coincidencia en el pago.
Lo que pedimos los valencianos es lógico: establecer un déficit diferenciado para cada autonomía (tal y como viene haciendo la UE con cada país) y -por otra parte- la revisión inmediata del sistema de financiación para solucionarlo.
Desde la Comunitat Valenciana siempre hemos mantenido una lealtad institucional incuestionable. No somos, por tanto, sospechosos de actuar de espaldas al bien común de nuestro país. Como decía Luis Lucia en su libro “En estas horas de transición” editado en 1930: “Ningún patriotismo más a prueba que el patriotismo de los valencianos. Si una región hay en España que por la riqueza de sus suelos puede hacerse la ilusión de que se basta a sí misma, esa región es Valencia. Y sin embargo, en Valencia no han tenido cabida jamás las locuras separatistas”.
Por tanto, esta justa reivindicación no busca propiciar separatismos de ningún tipo, sino reivindicar para esta Comunidad lo que nos corresponde.
¿Cómo no va a tener déficit autonómico la Comunitat Valenciana si de partida ya estamos infrafinanciados, si el dinero que percibimos no cubre siquiera el sostenimiento de los servicios públicos?.
Como apunté recientemente en un artículo en estas mismas páginas, el actual modelo de financiación autonómica resulta especialmente perjudicial para la Comunitat Valenciana tras el incremento poblacional de la última década. Mientras en Asturias la población se ha reducido desde 1995 hasta ahora, y en Galicia o Extremadura es similar, en la Comunitat Valenciana ha aumentado casi un 25%, pasando de 4 millones de habitantes en 1996 a los actuales 5,1 millones. Y en toda la etapa del anterior gobierno de Zapatero ese más de un millón de habitantes que hemos crecido no se contabilizó. Ahí esta nuestro déficit. No en la demagogia de la izquierda criticando los grandes eventos.
Por ello, mi opinión es muy sencilla: a igual déficit, igual transferencia por habitante, vivan donde vivan en cualquier punto de España.














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