En el estado democrático basado en la división de poderes de Montesquieu, es el Poder Judicial quien al final tiene la última palabra, especialmente en su órgano Constitucional. El Gobierno, las instituciones y los ciudadanos tenemos la obligación por ley de acatar las sentencias. Pero nadie puede pedirnos que las compartamos si en nuestro fuero interno pensamos que esa decisión no es justa. Es lo que me sucede a mí en determinadas ocasiones y, en concreto, en esta ocasión con la sentencia sobre Sortu del Tribunal Constitucional.
Buscamos una palabra para ser políticamente correctos a la hora hablar de las sentencias de marcado carácter “político” de los tribunales. El término“acepto” creo que es un error de base. Uno “acepta” un nombramiento, “acepta” un contrato cuando lo rubrica con su firma, “acepta” a su marido o mujer cuando se celebra el matrimonio…. Pero entiendo que no es correcto despacharnos con el término “aceptar” cuando un Tribunal dicta una sentencia como la que ha dictado el Constitucional respecto a Sortu.
He escrito muchos artículos y hablado en multitud de ocasiones sobre ETA en los que siempre he defendido que bajo el símbolo etarra del hacha y la serpiente se esconde un gran entramado. Todos salen del mismo huevo del que salió la serpiente. Lo misma da Herri Batasuna, Bildu, Sortu, Jarrai…
Quiero recordar que ETA no solamente son los pistoleros, sino que también son quienes extorsionan para pagar las pistolas, quienes reclutan jóvenes para la violencia callejera, aquellos medios creados para enviarse mensajes para asesinar o liberar (caso de Ortega Lara), aquellos partidos políticos que amparan el crimen entre otros. Todo este conglomerado tiene un objetivo: la ruptura de lo que llaman “Euskalherria” con España. Lo han intentado por todos los medios: con las pistolas, con los secuestros, presentándose a elecciones democráticas sin serlo, pero –hasta el momento- el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el trabajo de la Justicia, ha ido frenando los objetivos de esta banda criminal.
La sentencia del Tribunal Constitucional de ayer es, a mi entender, un paso más para la ruptura del territorio español. Con este aval a Sortu se homologa a unos “buenos chicos” para que consigan más votos y se instalen en Ajurria Enea, y una vez allí ya no les valdrán referéndums, se autoproclamarán independientes.
La estrategia ahora consiste en aparentar que el hacha ya no existe porque la serpiente sibilina lo inunda todo. Pero considero un gran error dictar sentencias políticas a favor de unas organizaciones que han amparado, ascendido y financiado a terroristas, a los mismos asesinos que colocaron una bomba en Hipercor en Barcelona hace 25 años, que secuestraron a Ortega Lara, que asesinaron a Miguel Angel Blanco, y mataron a tantos policías, Guardias civiles, militares o mujeres y hombres que pasaban por allí. Así no vamos bien.





21 jun 2012
Posted by Juan Cotino
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