
Cuando se opina de cualquier persona, y mas si esta se dedica a la res publica, suele haber opiniones encontradas. Ahora, a raíz del fallecimiento de don Manuel Fraga, me gustaría escribir unas palabras acerca de los encuentros que tuve con él.
Le conocí, si no recuerdo mal, en el verano del 77 en una alquería de Manises. Allí me invitó un amigo de esa población a asistir a una paella y una reunión con don Manuel Fraga, que estaba trabajando en la creación de un partido político. Tuve mis dudas por la imagen que tenia de él, era de una persona que había sido ministro durante el franquismo. Desde hacia tiempo, yo mantenía reuniones y contactos con otro sector político denominado demócratacristiano que se presentó a las elecciones bajo las siglas UDPV (Unión Democrática País Valencià) y que capitaneaba el también difunto Vicent Ruiz Monrrabal. Dudé, por tanto, si asistir o no a aquella reunión, pero finalmente acudí.
Me dejó impresionado. Era un hombre que conocía la historia de los pueblos de la Comunidad Valenciana como si hubiese vivido aquí toda la vida, pues había sido catedrático en la Universidad de Valencia. En el ámbito nacional nos hablaba de constituir un partido político de centro-derecha con fuertes estructuras en cada provincia. Eso sí, todo lo decía muy apresuradamente. Parecía, como tantos han escrito de él, que sus ideas fueran al doble de velocidad que sus palabras.
En definitiva, Fraga fue una persona que realmente me impresionó. Observé en él unas cualidades humanas y políticas como hasta ese momento yo a nadie había visto. Tras aquello mi amigo se afilió a aquel proyecto de Alianza Popular. Yo no lo hice. Fraga era un hombre que, aunque parecía lo contrario, siempre ponía los intereses de España y el bien común por encima de sus intereses personales o partidistas. Por ello – como recientemente recordaba en una conferencia en Valencia el que fue ministro de Asuntos Exteriores Marcelino Oreja- fue capaz de buscar a Marcelino para que encabezara las listas al parlamento europeo y también fue capaz, posteriormente, tras algunas equivocaciones, todo sea dicho, como la de Vestringe, de impulsar a José Maria Aznar como Presidente del Partido Popular y del gobierno de España.
Años más tarde, por mi trabajo profesional en una etapa de mi vida, coincidí con don Manuel siendo él presidente de la Xunta de Galicia a raíz de un atentado que había preparado ETA contra su persona. Fui a visitarle, por encargo de Jaime Mayor Oreja. Su vida estaba en juego. Don Manuel me dijo con una frase típica suya cuando me recibió durante apenas un cuarto de hora en una salita junto a su despacho: “Mi querido amigo, estamos en las manos de Dios. Yo no voy a cambiar mi vida porque unos asesinos quieran matarme. Tengo que seguir cumpliendo mis obligaciones como Presidente de la Xunta de Galicia como he hecho hasta ahora. Y si algo grave ocurre contra mi persona, lo único que le pido a Dios es, como se dice habitualmente, que me pille confesao“. Miró el reloj, vio que habían pasado los 15 minutos que dedicaba a cada visita, me estrechó la mano y me llevó hasta la puerta. Se dirigió a su secretaria y le dijo: “Que pase la siguiente visita“.
9:06 pm
Lo que a mí también me ha asombrado de D. Manuel Fraga, ha sido su capacidad de trabajo, que a pesar de su edad y de sus dificultades físicas, ha seguido trabajando, luchando, peleando…………. ha sido un hombre admirable en muchos sentidos y una buena persona.
Descanse en Paz.